Técnicas para un maquillado profesional: El baking

Técnicas para un maquillado profesional: El baking
Técnicas para un maquillado profesional: El baking

El proceso de maquillado de una persona puede resultar ser una tarea corta y sencilla o, por el contrario, un trabajo prolongado que en algunas ocasiones requerirá de un mayor o menor número de conocimientos.

En el mundo del maquillaje, como ocurre en otros muchísimos ámbitos, cada trabajo a realizar es único y requerirá del empleo de determinadas herramientas, productos o técnicas. La combinación de estos tres factores que se acaban de citar nos puede llevar a obtener, en determinados trabajos, resultados muy similares siguiendo diferentes caminos.

Es, debido a ello, que resultará más que conveniente conocer un poco más en profundidad todos estos factores para escoger en cada situación los más apropiados y que más nos faciliten llegar al punto objetivo de la forma más eficiente posible.

Además, dentro del mundo del maquillaje, como casi en cualquier otro ámbito, las modas tienen una enorme influencia a la hora realizar la gran mayoría de trabajos, por ello, en este artículo nos centraremos en una de las técnicas de maquillaje que está sufriendo un auge importante dentro del maquillado, tanto profesional como particular: el baking.

¿Qué es el baking y en qué consiste?

¿Que es el baking y en que consiste?

El maquillaje se emplea, principalmente, por dos motivos: el primero, para realzar, marcar, favorecer y mejorar las facciones de la persona de forma que mejore su imagen y/o se potencie su atractivo; y el segundo, íntimamente relacionado con el primero, para corregir, disimular o minimizar las imperfecciones de la piel de esa persona, tales como arrugas, las difícilmente evitables líneas de expresión que terminan por aparecer con el paso de los años, ojeras fruto del cansancio, manchas, hiperpigmentaciones o cicatrices, con el fin de alcanzar el primer objetivo.

El baking es una técnica que permite conseguir el segundo de estos objetivos de una manera muy eficaz y con un notable éxito, a la vez que permite obtener un aspecto de la piel muy fino y natural, de forma que apenas se aprecie que una persona lleva maquillaje puesto. Recordemos que el hecho de maquillar a una persona, y conseguir un acabado final perfecto sin que se note la presencia del maquillaje es uno de los objetivos del maquillado profesional.

Como la mayoría de las modas, esta técnica de maquillaje comenzó a hacerse popular debido a su empleo en el maquillado profesional de diferentes personas famosas dentro del mundo del cine y de la moda. Y como cualquiera de estas modas, poco a poco ha ido calando hasta la "gente de a pie".

¿En qué consiste el baking? Mayormente en la aplicación de una gran cantidad de polvos de maquillaje translúcidos sobre el corrector en crema que se ha utilizado previamente sobre determinadas zonas del rostro con el objetivo de que este corrector termine por "cocinarse o cocerse".

Y es que el significado literal de esta palabra, que proviene del inglés, es "horneando", y es lo que da sentido al proceso que se realiza mediante el orden y cantidad de aplicación de los diferentes productos.

 

Los dos productos protagonistas de esta técnica: los polvos de maquillaje y el corrector en crema

Para saber cómo realizar esta técnica, lo primero que deberemos conocer es que productos van a ser los más adecuados para ello.

Producto utilizado para el baking - Corrector en crema 

El corrector en crema

Los correctores, como su propio nombre indica, se utilizan para corregir u ocultar las imperfecciones presentes sobre la piel. Existe una tendencia generalizada a confundir los correctores con los iluminadores, cuando lo cierto es que sus funciones son bastante distintas.

Un iluminador se aplica en aquellos puntos del rostro que se desea resaltar u otorgar cierto protagonismo, ya que poseen la capacidad de reflejar la luz, y ello conlleva que dichas zonas aparenten un mayor volumen.

Por el contrario, los correctores no cuentan con esa propiedad de poder reflejar la luz, sino que otorgan un tono ligeramente distinto al que ofrece la base de maquillaje con el objeto de, como ya hemos apuntado, tapar u ocultar elementos que no queremos que queden a la vista como ojeras, granos, arrugas o manchas.

Como ocurre con las bases de maquillaje, dentro de los correctores existe una amplia gama de colores, y para cada situación se deberá escoger el tono adecuado. Lo habitual es que este tono difiera mínima o ligeramente del escogido para la base, de forma que pueda realizar esa función correctora; por ejemplo, para tapar unas ojeras, que se trata de un elemento más oscuro que el tono de piel de la persona, se empleará un corrector ligeramente más claro que la base de maquillaje utilizada.

Además de en el tono o color, existen diferencias en cuanto a la textura o "tipo de corrector", ya que podemos encontrar corrector en barra, en crema, líquido, en polvo o en forma de mousse, cada uno con diferentes situaciones de aplicación.

En este caso, el corrector a utilizar será en crema, ya que ofrece una cobertura mucho más densa que la mayoría de los restantes tipos y se puede extender muy cómodamente sobre la zona a aplicar.

Producto utilizado para el baking - Polvos de maquillaje translúcido 

Polvos de maquillaje translúcidos

El segundo elemento protagonista de esta técnica de maquillado son los polvos de maquillaje translúcidos. ¿Y esto que es? Primero comenzaremos explicando brevemente que son los polvos de maquillaje.

Se trata de uno de los productos básicos del maquillaje, y que se aplica al final del proceso de maquillado para que cumplan con su función, que no es otra que sellar o fijar a los otros productos aplicados como son la base de maquillaje, el corrector y el iluminador anteriormente citados, de manera que aumentan notablemente la durabilidad del trabajo realizado.

Existen diferentes tipos de polvos de maquillaje, pero los que interesan en este caso son los polvos translúcidos. Debido a las características de color (aunque en este caso es "no color") que poseen, este tipo de polvos no altera o modifica el color conseguido mediante la aplicación de la base y el corrector, además de poderse aplicar sobre cualquier tipo de tonalidad de piel.

Además de fijar, también permiten eliminar brillos indeseables producidos por determinados productos o por la propia piel de la persona maquillada (como puede ser el caso de las pieles grasas, especialmente en la conflictiva zona T)

Los polvos translúcidos se pueden aplicar a cualquier tipo de piel, tanto jóvenes como maduras, tanto grasas como secas, y tanto claras como oscuras, no existe ningún tipo de limitación en este aspecto.

¿Y cómo se realiza la técnica del baking?

¿Como se realiza la técnica del baking?

Una vez que ya conocemos algo mejor los productos que se van a manejar, es el turno de saber qué es lo que se debe hacer con ellos.

Primer paso: hidratación de la piel

Un factor muy importante, no solo en esta técnica de maquillado sino en el ámbito del maquillaje en general, es el hecho de trabajar sobre una piel adecuadamente hidratada. La hidratación de nuestra piel el algo fundamental para garantizar su ben estado y su buen aspecto.

Lo primero que deberemos hacer es aplicar crema hidratante, especialmente en la zona del contorno de ojos ya que es uno de los puntos donde más arrugas se suelen formar. Con esto lograremos, además, de facilitar la aplicación de los siguientes productos a utilizar, que las arrugas no sean tan visibles en esta zona.

Existen en el mercado cremas pre-base especialmente formuladas para hidratar a la vez que aumentan la capacidad de fijado de los posteriores productos.

Segundo paso: aplicación de la base de maquillaje

Como en cualquier proceso de maquillado, deberemos empezar por la aplicación de base en todo el rostro, siempre de manera uniforme. Para ello emplearemos una brocha o la esponja humedecida muy ligeramente.

Si se considera necesario, se puede aplicar también iluminador a diversas zonas que nos resulte interesante resaltar (pómulos, barbilla...). El tipo de base de maquillaje a emplear dependerá del tipo de piel de cada persona, pudiendo elegir entre base en polvo comprimido, en polvo mineral, en crema, en mousse, líquida, en barra...

Tercer paso: aplicación del corrector

Aquí es donde comienza el proceso característico del baking y que difiere del resto de técnicas de maquillado. Lo aplicaremos, en notable cantidad, en todas aquellas zonas en las que nos interese eliminar imperfecciones o defectos.

Por lo general, estas zonas se suelen situar debajo de los ojos para disimular las ojeras, en los pómulos, la zona de la frente y la región superior de la nariz. Durante su aplicación resulta muy conveniente difuminarlo o expandirlo con una brocha para conseguir que el producto quede perfectamente integrado en la piel.

Una vez aplicado se puede optar por aplicar una segunda capa, que tan solo será necesaria en el caso de necesitar cubrir serias imperfecciones. En este caso se debe tener mucho cuidado de que el corrector no forme pliegues que delaten su presencia.

Cuarto paso: aplicación de los polvos translúcidos

Llegamos al punto más característico del baking. En este momento deberemos aplicar una generosa cantidad de polvos de maquillaje translúcidos en los mismos puntos donde hemos aplicado previamente el corrector, pero a diferencia de otros métodos, no los expandiremos o difuminaremos, sino que los dejaremos actuar tal cual los hemos aplicado, durante un tiempo comprendido entre los 10 y los 25 minutos, para conseguir la unión o fusión de estos dos productos gracias al efecto calor que se producirá y, con ello, lograrán rellenar de una manera muy efectiva todas las imperfecciones sobre las cuales se han aplicado.

Una vez haya transcurrido este tiempo se deberá retirar todo el exceso de producto, es decir, de polvos, con una brocha de cierto grosor y ya habremos terminado todo el proceso.

¿Es válida la técnica del baking para todos los tipos de piel?

Esta técnica puede ser aplicada a cualquier tipo de piel. Es más, puede resultar mucho más adecuada para aquellas pieles con exceso de grasa o que padecen de acné, ya que los productos utilizados pueden ayudar a reducir la producción de grasa en aquellas zonas donde son aplicados, que además coinciden con aquellas más conflictivas en este caso (frente y región de la nariz, es decir, la zona T).

 Para las pieles con acné resultará muy conveniente escoger productos hipoalergénicos y sin aceites, ya que de no ser así se podría agravar el problema.

También, como ya hemos apuntado, la técnica del baking será un excelente recurso para aquellas personas con las ojeras muy marcadas de manera continua.

¿Cuáles son las contras o inconvenientes, y las ventajas que presenta el baking?

¿Cuales son los inconvenientes del baking?

Como ocurre con cualquier método o técnica que aplicamos para obtener un determinado resultado, vamos a encontrar, evidentemente, una serie de ventajas que serán las que hagan que nos decantemos por realizar dicha técnica o método, pero también debemos saber que el método perfecto no existe, y que además de esas ventajas obtendremos también una serie de desventajas o contras que será conveniente conocer.

La primera desventaja que encontramos va dirigida a todas aquellas personas con gran cantidad de arrugas. Durante unas cuantas horas, la técnica del baking nos ofrecerá un efecto muy bueno, eso no se puede negar, pero en el caso de tener que permanecer un número excesivo de horas con el maquillaje puesto, es muy probable que debido a la gran cantidad de producto que se ha utilizado, en la zona de las arrugas comiencen a aparecer signos de acartonamiento del maquillaje, lo que hará que las arrugas que hemos cubierto en un principio salgan a la luz. Por lo tanto, se debe tener en cuenta el tiempo que se va a permanecer con el maquillaje puesto en el caso de tener que cubrir arrugas de consideración.

El segundo inconveniente o desventaja que encontramos se refiere a la cantidad de producto, especialmente polvos, que hemos aplicado. Se deben aplicar cuidadosamente y eliminando el exceso una vez han transcurrido los 10 – 20 minutos necesarios para conseguir el efecto baking, ya que de lo contrario el resultado del trabajo realizado será muy artificial.

En el lado positivo encontramos que, como se ha comentado anteriormente, es una técnica muy adecuada para personas con la piel grasa, ya que ofrece un acabado liso y mate que minimizará los brillos producidos por el exceso sebáceo producido por la piel.

Si antes comentábamos que un factor a tener en cuenta es el tiempo que se va a permanecer con el maquillaje puesto, podemos recomendar esta técnica para eventos de corta duración o, por ejemplo, para sesiones de fotografía, vídeo o cualquier otro tipo de actividad similar en la que no van a trascurrir más que unas pocas horas.

Teniendo en cuenta todos estos aspectos, sabremos escoger la oportunidad adecuada para optar por esta técnica que tiene mucho que ofrecernos de una forma muy sencilla.